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Entrevistas

Luis Rivera, vicepresidente de Operaciones de MMG Limited, se refirió al futuro del sector minero en el sur del país. 

En los últimos años, la puesta en marcha de megaproyectos mineros como Las Bambas, en Apurímac, no solo han permitido la recuperación de nuestras exportaciones, sino también le han otorgado al Sur Andino un papel protagónico en el crecimiento económico del país.   

Sin embargo, aún hacen falta diversas iniciativas para dinamizar el sector minero nacional y garantizar el desarrollo de las poblaciones de la Macro Región Sur. Sobre ello nos habla en la siguiente entrevista Luis Rivera, director del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, institución que realizará el III Congreso Internacional de Gestión Minera, en la Universidad de Lima, entre el 14 y 16 de noviembre.

Durante su reciente participación en Expomina Perú 2016 refirió que Las Bambas tramitó 374 permisos, durante 11 años, para entrar en operación. ¿Qué se debería hacer para agilizar dichos procesos?

Una de las grandes limitaciones competitivas que tiene nuestro país respecto a otros es la permisología. El número de permisos que tenemos en diferentes instancias, incluso de manera cruzada, impiden que los proyectos avancen. Esto nos hace menos atractivos a los inversionistas, sobre todo puede crear percepciones erradas en la población al pensar que las mineras pueden verse tentadas a “bypasear” los mecanismos de permiso, sin embargo, no hay industria más exigida en el Perú que la minería. 

Somos la industria con más permisos, licencias, inspecciones y auditorías exigidas, y no solo de una entidad sino de diversos ministerios, institutos, regiones o municipios. Todos le ponen un permiso a la minería.

Si nosotros como Estado no hacemos algo al respecto vamos a seguir siendo un país minero pero no atractivo. Las autoridades son conscientes de esta situación, muchas veces nos apoyan, nos ayudan y estamos muy agradecidos por ello.  Sin embargo, si no hay una decisión política detrás que cambie este monstruo burocrático, las cosas no van a mejorar. Esa es la expectativa que tenemos. 

El nuevo gobierno ha dicho claramente que tiene todas las intenciones de solucionar esta problemática, la cual saludamos. Nosotros como industria, como gremio y como instituto, estamos dispuestos a apoyar esta iniciativa de la mejor manera posible, con estudios técnicos y mecanismos de optimización donde sea necesario.

El presidente de la República, acompañado de un grupo de empresarios peruanos, se reunió con autoridades de China para atraer inversiones al Perú. ¿Cómo evalúa esta visita? 

Creo que ha sido una decisión muy sabia, apropiada y en el momento preciso. China fue, es y será el motor del mundo. A pesar de la coyuntura, sigue creciendo 6% al año, los 1300 millones de habitantes no dejarán de consumir metales como el cobre, hierro o zinc. Con ello el presidente Kuczynski ha demostrado su compromiso con el desarrollo y esperemos que más inversiones chinas vengan al Perú.

Un nuevo escenario se vislumbra en la zona sur del país con diversos proyectos mineros y operaciones como Las Bambas. ¿Sería necesario instalar refinerías y fundiciones en esta parte del país?

Las inversiones en refinerías son inversiones muy grandes que requieren mucho volumen, mucha masa crítica, incluso la producción del sur podría ser insuficiente para una inversión en una fundición. Es un tema que debe estudiarse bien e ir de la mano con desarrollo de infraestructuras, pero en buena hora la intención está ahí. A lo mejor quien sabe no es una refinería o fundición, sino un centro industrial metalmecánico, alineado con el polo petroquímico.

Definitivamente hay un exceso de fundiciones y refinerías en el mundo, construir estas en el sur involucra competir con fundiciones y refinerías de muy bajo costo en otros sectores como en Asia. Además, con la producción actual hay que pensarlo tres veces antes de invertir en una fundición más, que posiblemente tenga sus hornos vacíos en un futuro. 

¿Y cuál sería la alternativa viable para beneficiar a las grandes mineras como Las Bambas y otras operaciones de la zona sur que impulsen el crecimiento económico del país?

Debe pensarse más bien en el desarrollo de infraestructura como el desarrollo de carreteras, vías de acceso o trenes. Eso puede facilitar la inversión minera y también servir como mecanismo para generar desarrollo social, impulsar corredores económicos no solo ligados a la industria minera, sino también a la industria agrícola, al turismo, a la accesibilidad a los pueblos del ande que muchas veces son remotos. Entonces se debe tener una visión geopolítica muy intensa, mucho más amplia.

Usted también se refirió al ‘adelanto social’ como un mecanismo importante para poner en marcha los grandes proyectos mineros en cartera.

Sí, creemos que el adelanto social debe ser la forma de demostrar a las comunidades o a una provincia que la minería trae beneficios. La minera en el nivel exploratorio tiene mucha restricción de capital y la necesidad del entorno es tan grande que muchas veces a la única empresa exploradora o que desarrolla un proyecto se le exige como si fuera una empresa millonaria y no es así. De esta forma se mata a la potencial gallina de los huevos de oro. 

Las comunidades al tener la percepción de que las empresas mineras son billonarias les exigen cosas inauditas, entonces ¿cómo rompemos ese ciclo pernicioso? Lógicamente a través del Estado trayendo inversiones sociales frescas, fomentando lo que llamamos el adelanto social.

En el caso de Las Bambas ¿cuál es el reto en gestión social que tienen como empresa?

En nuestro caso, y tengo entendido que en otros proyectos, se cumplió cada uno de los reglamentos requeridos, los más difíciles que puede haber. Se cumplió la legislación, se comunicó a la población, se logró la licencia social de la mejor forma, con más de 7 mil campesinos en una asamblea en el año 2011 y se continuó informando. Obviamente en los últimos años, siendo Las Bambas una minera tan grande, aumentaron las expectativas y los actores externos, con intereses políticos y privados, quienes hacen continuamente que temas muy pequeños sean sacudidos o utilizados en nuestra contra. 

Son estas pequeñas noticias malas las que se ventilan en los medios de comunicación de Lima, pero no las miles de buenas noticias que se producen alrededor la operación como el reasentamiento de la comunidad Nueva Fuerabamba, el desarrollo de piscigranjas, la creación de invernaderos en todas las comunidades del entorno, el plan de mejoras de colegios y de centros médicos, etc.

Si uno ve el índice de desarrollo de pobreza extrema de la zona ha bajado de 25% a 9%. Gente que no comía hoy come. Y eso, lamentablemente, no es difundido en las ciudades, y el tener una sola noticia mala puede crear la percepción de que las cosas están yendo mal. Hay muchas buenas noticias en Las Bambas.

En los últimos ocho años, el PBI real regional de Apurímac ha crecido en promedio más de 8% ¿Cuál es el objetivo a largo plazo que tienen con esta región? 

Nuestra visión estratégica es que Apurímac se transforme en una región desarrollada. De la mano de Las Bambas, en unión con el gobierno, se podrían apalancar proyectos de desarrollo agrícola, carreteras, líneas férreas, turismo, etc. Nuestra idea es aprovechar el vínculo que tiene Apurímac con Arequipa y Cusco y potenciar todos estos territorios en beneficio de las poblaciones de esa parte del país. 


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